Havana Houses

La Casa Verde de La Habana: símbolo y leyenda.

-Tendrás un triste final-, fueron las únicas palabras que atinó a decirle una adivinadora, a la entonces joven Luisa Catalina Rodríguez Faxas, última propietaria de la enigmática Casa Verde de La Habana, que hoy se levanta como uno de los baluartes arquitectónicos de la urbe capitalina.

Situada a las puertas de la 5ta avenida, la Casa Verde es obra del arquitecto José Luis Echarte, quien la construyó a la orden de Armando de Armas, quien fuera mayordomo de Palacio durante los dos mandatos presidenciales del general Mario García Menocal. Inicialmente la vivienda contaba con tres plantas, ventanas abuhardilladas, torrecilla en forma de cono y techos de pendiente pronunciada recubiertos por tejas americanas de color verde, lo que resultaba el elemento más distintivo. Construida de mampostería, paredes de ladrillos y pisos de mármol, la edificación estaba compuesta, en el primer piso, por un portal corrido con tres frentes, jardín, sala, un hall de entrada, comedor, un salón biblioteca, baño, cocina, pantry, garaje en el sótano para cuatro máquinas, un lavadero y un cuarto de servicio. Los altos tenían un hall, cinco cuartos, tres baños, cuatro closets, y la tercera planta un vestíbulo, un cuarto de familia con su cuarto de baño, y tres cuartos para la servidumbre con un baño. En la cúpula había dos salones para carpintería y muebles. Todas las plantas se relacionaban entre sí por una escalera en forma de caracol mientras, los pisos principales se conectaban a través de una escalera de forma helicoidal enchapada con piezas de mármol de Carrara y baranda de hierro con pasamanos de madera. Esta bella pieza arquitectónica fue valorada inicialmente en 100 000 pesos. En 1943 la casa fue adquirida por la compañía de inversiones Jarpe S.A por 60 000 pesos y vendida en noviembre de ese mismo año a la señorita de 20 años de edad, Luisa Catalina Rodríguez Faxas, por un monto de 50 000 pesos.

 

        

 

Luisa Catalina contraería matrimonio con el escritor y abogado Mario Cabrera Saqui. Fruto de esa unión nacieron Mario Andrés, Ricardo y Regina, sus tres hijos. Durante una visita de la familia a su casa en Miami en noviembre de 1959, fallece su esposo Mario, a causa de un infarto cardiaco masivo. Luisa, dejó a los hijos al cuidado de una tía paterna y regresó a La Habana con el cadáver del difunto esposo. Quería poner a su nombre las propiedades del difunto y regresar a los Estados Unidos para retornar a Cuba en compañía de sus hijos, pero en el marco de la recia situación de la época entre Cuba y Estados Unidos, los viajes eran cada vez más difíciles y el correo y las llamadas telefónicas se tornaban una utopía. Luisa jamás volvería a ver a sus hijos.  

Luisa contraería nupcias nuevamente con el doctor Pedro Hechemendía, quien fuera su oculista y amigo en común de ella y su hermano Luis Mariano, ya fallecido. La familia del Norte nunca perdonó este hecho, hijos incluidos. Solamente su hija Regina escribía ocasionalmente y por ella supo del nacimiento de sus nietos. Se divorció también del doctor, quedando nuevamente sola en la Casa Verde, sin marido ni noticias de los hijos.

En los años 70 su sobrina Marisabel, hija de Luis Mariano, pasó a ocupar un lugar importante en su vida. Regularmente visitaban la casa amigos de Marisabel, quienes consideraban a Luisa como su propia tía. Así transcurrieron los años, rodeada de sus ¨sobrinos¨ en medio de tertulias y animadas veladas. Quiso el destino que un cáncer de pulmón le arrebatara la vida el 11 de junio de 1999, y Marisabel su sobrina corrió con fatídica suerte y a los seis meses exactos del fallecimiento de la tía, encontró la muerte en un infarto. Ante la no existencia de descendencia, ni familiares con posibilidad de heredar, se declararía el inmueble como abandonado.

Actualmente la casa funge como centro promotor cultural para el estudio de la arquitectura moderna, contemporánea y futura. Cuenta con una sala de navegación para el intercambio profesional y la consulta de bibliografías y con un salón de conferencias donde se ofrecerán disertaciones sobre la urbanística y la arquitectura.

Considerando la importancia de la zona donde se ubica y su alto valor arquitectónico la casa fue sometida a una reparación capital, con el objetivo de dotarla de su imagen original. El proyecto de restauración ameritó el prestigioso Premio Nacional de Restauración 2010. Lo cierto es que la Casa Verde, constituye un puente al pasado, desde el ímpetu y la hermosura que transmite en el presente.

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